Baseline y esfuerzo emocional en el EM/SFC
Cuando buscas tu baseline con EM/SFC sueles contar pasos, minutos y pausas. Una parte de tu carga no aparece en ninguna de esas cifras: lo que sientes. Estrictamente hablando, este tipo de esfuerzo es socioemocional, porque la soledad, el sentirse incomprendida y el aislamiento también forman parte de él. Es la parte de tu baseline más difícil de medir y, para muchas personas, la que con más frecuencia lleva a un crash.
Qué significa el esfuerzo emocional en el EM/SFC
Cada emoción influye en tu energía. El estrés, el duelo, el miedo, la soledad, el enfado. Y también la alegría, la ilusión y la euforia. Tu sistema nervioso procesa ambas cosas, y ambas cuestan fuerza.
No es un detalle menor. La Sociedad Alemana de EM/SFC menciona expresamente las situaciones emocionalmente exigentes, junto al esfuerzo físico y mental, como desencadenantes del PEM, e incluye «emociones positivas o negativas».
Para el día a día esto significa que una conversación que te toca cuenta igual que el camino hasta la puerta de casa.
Una baseline, tres partes
Tu baseline es el espacio en el que puedes moverte sin que llegue un empeoramiento o un PEM. Se compone de tres tipos de esfuerzo:
- Cognitivo: todo lo que exige a tu cerebro. Pensar, tomar decisiones, procesar estímulos como la luz, el ruido o el contacto.
- Físico: cualquier forma de movimiento, desde estar sentada y digerir hasta caminar.
- Emocional: cada emoción, tanto las agradables como las difíciles.
Las emociones son estados de energía que recorren el cuerpo. Quieren moverse, sentirse y expresarse. Cuando se reprimen pueden aparecer tensión, presión interna o síntomas.
Los sentimientos son estados internos conscientes, como la soledad, la gratitud o la vergüenza. Aparecen cuando te detienes y empiezas a nombrar lo que vives.
Las emociones piden regulación, los sentimientos te invitan a entrar en relación.
Estas tres partes rara vez son igual de grandes. Varían de una persona a otra, de un día a otro, e incluso a lo largo del día. Además están conectadas: cuando una parte crece, otra puede hacerse más pequeña.
Por eso la baseline no es una línea, sino un espacio que sostiene las fluctuaciones.
Por qué el esfuerzo emocional no se puede medir
Con el movimiento se trata de los 1500 pasos que das hoy. Con la lectura, de los 20 minutos que consigues. Ambas cosas se pueden contar y ambas pertenecen a hoy.
Con el dolor y el duelo es distinto. Ahí se trata de todo el dolor de los años pasados, de la sensación de no ser comprendida o de estar sola, de no reconocerte en la enfermedad y de chocar una y otra vez con tus límites.
El esfuerzo físico y el cognitivo suelen contar desde hoy y ayer. Los sentimientos cargan muchas veces con toda tu vida. Por eso esta parte apenas se puede expresar en una cifra.
Qué desencadena el esfuerzo emocional
- Una frase que duele
- Una cita que todavía está por llegar
- Algo antiguo que vuelve a salir
- Un conflicto que sigue sin resolverse
- Una visita bonita que esperas con ilusión
Una frase pesa especialmente: «tampoco es para tanto». Rara vez se dice con mala intención, y a veces incluso es cierta. Justo eso la hace tan dura. En lugar de ayuda, llega una valoración.
Estrategias de afrontamiento: por qué los caminos antiguos ya no sostienen
Afrontar significa manejar algo. Abarca todas las estrategias conscientes e inconscientes con las que una persona responde al estrés, la carga, la pérdida de control, el miedo o el dolor. Estas estrategias no son erróneas. En su momento tuvieron una función importante.
Se distingue entre estrategias adaptativas, que sostienen a largo plazo y construyen autoeficacia, y estrategias desadaptativas, que alivian a corto plazo y llevan a la represión, al agotamiento o al estancamiento. Tres desadaptativas aparecen con especial frecuencia en el EM/SFC:
- Soportar y someterse: «total, no va a cambiar nada». Ves la enfermedad como algo inmutable y dejas de defender tus necesidades.
- Evitar: esquivas ciertos sentimientos y pensamientos, te retiras o te distraes para no sentir.
- Sobrecompensar: sigues funcionando, haces planes y pareces fuerte aunque por dentro se hunda el suelo.
Con EM/SFC lo que más se cae es evitar. La distracción y la represión necesitan energía y, en la cama y sin reservas, ninguna de las dos está disponible. Lo que sostuvo durante años deja de funcionar de repente.
No se trata de evitar estas estrategias por completo. También pueden protegerte. Lo decisivo es si eliges de forma consciente o te quedas en el piloto automático.
Sentir en lugar de evitar: tres pasos por la mañana
Cuando evitar ya no funciona, queda el otro camino: darles a las emociones un lugar fijo en vez de apartarlas. No sin límite, sino durante un tiempo definido. Así esta parte también se vuelve planificable.
- 1. Dar espacio a todas las emociones. Sentirte vacía una vez, sentirlo todo hasta que no quede nada sin resolver.
- 2. Observar y ordenar. Desde cierta distancia: ¿sigue siendo actual? ¿Por qué duele de verdad, qué miedo hay debajo? ¿Qué puedo aprender de ello? ¿Y cómo podría ser otra reacción la próxima vez?
- 3. Abrir la mirada a lo bueno. Mirar lo que está ahí ahora y te sienta bien. Permitir la gratitud y decirla en voz alta de vez en cuando.
El tiempo definido es la parte más importante. Sobre todo al principio se trata de no perderse en ninguna de las fases.
En mi propio día a día hubo una época en la que aguantaba mucho más a nivel cognitivo que físico. El esfuerzo emocional, en cambio, fue el que más me afectó y el que con más facilidad me llevó a un crash.
Qué significa esto para tu pacing
El esfuerzo emocional entra en tu planificación igual que el físico. Cuatro puntos de partida:
- En días con conversaciones, citas o conflictos, planifica menos a nivel físico.
- Cuenta también los acontecimientos bonitos. Las visitas, la ilusión y una buena llamada también cuestan fuerza.
- En tu diario de síntomas anota no solo las actividades, sino también qué pasaba a nivel emocional.
- Después de días emocionalmente duros, cuenta con la misma recuperación que tras los días físicamente duros.
Si a pesar de un pacing cuidadoso vuelves una y otra vez a un crash, merece la pena mirar esta tercera parte. Ahí suele estar el hueco en la cuenta.
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